“Que la naturaleza sea tu guía, que tu arte
la siga paso a paso, pues si te apartas de ella te extravías.
Que la razón sea tu bastón; fortaleciendo tus ojos,
la experiencia te hará ver a lo lejos.
La lectura, lámpara que brilla en las tinieblas,
te iluminará frente a la acumulación de palabras y materia.”
– Emblema XLII de los Secretos de la Naturaleza.
Creo en las manos y en el cuerpo como instrumento canalizador del Espíritu creativo que vive en Todo.
En las manos, sobre todo: así como quien ve una ventana al alma en la mirada, en las manos hay una historia, un relato que se revela en la textura de la piel, en el movimiento de los dedos, en el color de las venas. En ellas hay una memoria guardada que sostiene, contiene, lleva, carga, se mueve, acaricia, alimenta, roza y reconoce. Es un territorio sensible, algo cercano al textil. Desde el momento en que nacemos y somos envueltos en una cobija, las manos nos guían incluso antes de que la vista aprenda a ver.

